Quien tenga la culpa que me pague el valium

martes, octubre 31, 2006

Musicoco



Sí que cuesta, menudo trabajito…
Sobretodo porque no concibo mi vida sin la música.
Cualquiera de mis años, de mis facetas, de mis historias, conocen una canción distinta, una tonada acorde a ellas, una letra que lo dijo todo por mí.
Pero, tal vez, de entre todas las músicas y de entre todos los autores, con el que más he disfrutado ha sido con Jim Morrison y The Doors.

1. ¿Eres hombre o mujer?: Universal mind (“Mente universal”)
2. Descríbete: Wild child (“Niña salvaje”)
3. ¿Qué sienten las personas acerca de ti?: You make me real (“Me haces real”)
4. ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Light my fire (“Enciende mi fuego”)
5. Describe tu actual relación con tu novio: Love Street (“Calle del amor”)
6. ¿Dónde quisieras estar ahora?: Waiting for the sun (“Esperando al sol”)
7. ¿Cómo eres respecto al amor?: Changeling (“Cambiante”)
8. ¿Cómo es tu vida?: Ship of fools (“Barco de Locos”)
9. ¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?: Horse Latitudes (“La libertad del caballo”)
10.Escribe una cita o frase sabia: Hello, I love you (Won’t you tell me your name) (“Hola, te quiero. (¿No vas a decirme tu nombre?)” )
11.Ahora despídete: The end (“El fin”)

Le paso el musicoco a Malditos Tacones.


martes, octubre 24, 2006

Yo confieso



Ya no creo que en la política y sí, me he enganchado a “Yo soy Bea”.
A ver, qué pasa, con dos cojones y tres banderillas. Porque yo lo valgo. Otros ven el Tomate, o Salsa Rosa o escuchan la COPE, que es más surrealista todavía.
Hasta Punset deja de enredarse en sus Redes para ver si vende un churro y presenta un programa de niños, o para niños, o como quiera verse. Pues si Punset deja su cátedra y presenta esa bazofia, yo veo Bea.
Más aún, si Rajoy dice lo que dice, y no se le menea ni un solo pelo, y joder, él es el líder de la oposición y lo que dicte, tiene importancia, le pese a quien le pese (sobretodo a los de su partido, que yo no sé cómo no se levantan en armas). Vete tú a saber, lo mismo la esquizofrenia es contagiosa y todavía nadie ha caído en la cuenta de ello. Empezó con Aznar, luego Zaplana, Aceves, Rajoy… ¿cuántos más? Confío en que alguien pare esta locura antes de que todos nos volvamos completamente majaras.
Después de soportar los discursos de estos personajillos políticos, ¿les parece que aún no es justificable ver a la serie? ¿Qué su visionado indica el grado de memez del televidente o lo borregos que somos?
Lo confieso, si la sigo es por ver su cambio de look total, siempre hay esperanza, y por Sonsoles, esa pedazo de actriz que no cabe en su cuerpo y que no tiene otra cosa más que abrir la boca para ser creíble. Qué mujer.
Podría leer algo sobre el materialismo dialéctico del que, por más que lo intento, no soy capaz de entender de la misa la media, o también hacer sudoku, tan de moda en las paradas de autobús. O podría visionar cómo los leones duermen en la dos tan panchos.
Releer, leer, escribir, pintar, escuchar música, dialogar sobre el Tratado de la Angustia y hacer macramé.
Pero no, me gusta la serie, coño, ¿qué tiene de malo? Tan creíble, tan normal, vamos, lo común en cualquier oficina… Ya ven, hasta en el trabajo hemos puesto de moda la frase: "Joder, trabajamos menos que en Bulevar 21".
Y confieso públicamente que la veo, por consejo de una gran amiga que no se explica cómo he podido llegar a engancharme a ese bodrio y que piensa, qué naif es ella, que si lo cuento, tal vez lo supere. Mec, intento fallido: “Mira niña, que me gusta y punto y pelota. Que no se debe a una falta de oxígeno en el cerebro o a una locura transitoria”.
Y es que no queda bien decirlo, para que nos vamos a engañar, no da caché y dice poco en favor de la persona que lo reconoce.
Esta sociedad es extraña.
En fin: nadie es perfecto.

domingo, octubre 22, 2006

Es lo que tiene el sábado



Qué resaca madre mía.
Ya no me acostumbro a estos trotes, ni a beber, ni a alternar ni a casi nada de lo que se relacione con el mal vivir (o bien vivir, según se mire).
Ayer fue el cumpleaños de mi vecina, un personaje del que les daré pelos y señales porque, en conjunto, da para escribir tres novelas: es la única mujer que conozco capaz de pintarse los dos rabillos del ojo. Sí, gente sin complejos hay en todos lados, no sólo en los anuncios.
Su garaje se convirtió otra noche más en una reunión de vecinos con cientos de niños empeñados en representar no sé que obra. Y digo que no sé que obra porque, para empezar ni ellos se aclaraban y, para terminar, los padres ya estábamos con alguna que otra cerveza de más. La intención era lo que contaba, así que antes de la fiesta oficial para adultos, tuvimos que dar paso a la representación de “Los cuatro fantasmas y las campesinas”. Que imaginación. No me veo a ningún niño de ciudad de tal guisa un sábado por la noche.
Si hay algo de lo que me alegro cada día más es de haber dejado la capital para criar a nuestra hija en un pueblo. Una jodienda para nosotros, que nos privamos de ciertos placeres, pero una satisfacción al fin y al cabo verla crecer en la calle. Y es ahí donde los niños comienzan su verdadero proceso de socialización, donde aprenden que el mundo es de todos (en un principio, eso sí, de los de su calle: los de la calle de al lado, son enemigos en toda regla) y donde todo es más sencillo, con menos prisa, con más sonrisas y donde parece que se dispone siempre de todo el tiempo del mundo.
A lo que iba, que acabo siempre como los monos, por las ramas. Que la noche fue terriblemente genial. Que el alba nos cogió prácticamente por sorpresa entre las copas y la brillante idea de algunos acompañantes de poner a los Chichos (sí, los mismos a los que yo he escuchado la mayoría de las veces en las ferias y encima de un coche de choque, para más señas, pero que enloquecen a mis vecinos, no sé si por horteras o por snobs, pero es oír a los Chichos y se arrancan en un arrebato flamenco digno del mejor tablado).
Los niños fueron cayendo por tandas en diferentes sillones, en camas improvisadas, en supletorias que salían por doquier de las casas.
Y qué apacible es siempre el domingo si es soleado, si la noche salió redonda y todo lo que quieres está cerca (también lejos, pero también es otra historia).
Que descansen ustedes, que tomen energías y que los astros les libren de sus rutinas semanales.

sábado, octubre 21, 2006

La cosa está así


Pues eso, que de ahora en adelante lo tengo claro: Quien tenga la culpa que me pague el valium.